Por Félix Betances
Justo el viernes se conoció la noticia de que un estudiante
había agredido a una Maestra, en un Centro Escolar de Barahona y nada más y
nada menos, según las informaciones, que con un pedazo de Bombón.
Vista hasta ahí las cosas, esto fue motivo de mucha sorpresa
para muchos quienes se preguntaban, cómo es posible que esto ocurriese y sobre
todo, por tratarse de un elemento, que se supone no pudiese tener la
contundencia necesaria para causar tales daños.
Se trata de un caso que a simple vista, no tiene mucha
relevancia, pero si se analiza a profundidad, entonces podrían aparecer
elementos a tomar en cuenta.
Primero, hay que empezar por destacar el irrespeto que se
vive en las escuelas en forma encadenada, donde alumnos irrespetan a los
profesores y viceversa, donde profesores se irrespetan entre sí, y el caso
donde se traspasan los límites del irrespeto, entre profesores y las
autoridades, los cuales se pasan el año en pugnas interminables.
En segundo lugar, hay que resaltar lo que ha sido una
constante en la escuela dominicana, en lo relativo a la mala calidad de los
alimentos que se sirven en muchas de nuestras escuelas, llegando al extremo de
enfermar a decenas de alumnos a nivel nacional. Precisamente esos bombones, en
la mayoría de los casos, carecen de calidad para ser consumidos por niños y
adolescentes; algunos parecen elaborados con tierra y los brindan en
condiciones que ningún padre se los ofrecería a sus hijos, pero como no tienen
otra opción, tienen que consumirlos.
Lo mismo ocurre con el almuerzo y eso es algo que a diario se
conocen los reclamos, llegando al extremo de que en algunas escuelas, los
suplidores no llevan las cantidades suficientes y que cuando no les alcanzan,
les suministran un bizcochito con un juguito,(tampoco de la mejor calidad), con
lo que los niños tienen que pasar nada menos que las ocho horas de docencia.
Sin embargo, se dice que aunque ellos no suministren el almuerzo completo, sí
cobran completo como está acordado.
El Ministerio de Educación tiene el reto y la responsabilidad,
de investigar a profundidad la situación, y tomar las medidas correspondientes
en cada caso a fin de que este terrible mal, ser erradicado.
Tiene que haber acciones serias y tiene que haber
consecuencias; caiga quien caiga.


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