Por Andrés Cepeda
El domingo 4 de
noviembre Estuve con mis estudiantes de la materia
Geografía de
la isla, del Centro Regional de Barahona, UASD; en la isla Saona, desarrollando
muestra practica de campo.
Después de ver varias
cotizaciones tome una que mi hija, licenciada en Hotelería y
Turismo, me recomendó.
Llegamos a la Saona, ¡a comer! La felicidad duro poco. En mi vida había
visto una comida tan mala como la que nos dieron, pero lo peor no
fue eso sino varias decenas de personas se quedaron sin comer porque se agotó.
A los últimos nos tocó
espaguetis con arroz en trozos. Evidentemente, nadie comería esa basura.
Disfrutaron los perros a los que les llevaron
los paquetes de carnes. Pero además, en las fotos que nos
enviaron el área de comida había sillas y mesas; en el área que estábamos eran
bancos.
Y para colmo de los colmos, al
final me vienen a cobrar 28,750.00 por concepto de pago de impuesto.
Esto no tiene madre, le dije.
No le basta con estafarme con la comida.
¿También quieren robarme casi
29 mil pesos?. ¿Como usted
quiere que le pague algo de lo cual usted nunca me habló?.
Esto se ha convertido en una
práctica digo estafa en el país.
Pero el chiste de los chiste
es que la dueña nunca dio la cara. Todas mis conversaciones fueron con un empleado.
En la Saona le
dije no te pago hasta tanto no aparezca la dueña. No apareció, Prácticas
fraudulentas, ocultar información mal intencionadamente, engaños le
hacen mucho daño al turismo interno. Yo en mi vida contrataría a esa
empresa y le haré una campaña para que nadie pase lo que pasamos.
Y el chiste último: Usan un recurso de nosotros para lucrarse, para engañar ante la mirada e indiferencia de las autoridades de turismo.
Estamos matando la
gallina de los huevos de oro.
Mis disculpas colegas.
Si alguien va a la Saona contactarme para que no termine como la doñita que estaba a mi lado: CON LA BOCA PELADA de tanto comer piña. No pudo comer otra "cosa. Tomado de El Poder del Sur.



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