Pueblo Dominicano:
El pasado domingo 6 de octubre, más de 2 millones de ciudadanos fueron a ejercer su derecho al voto en las elecciones primarias abiertas del Partido de la Liberación Dominicana, y cerradas, del Partido Revolucionario Moderno, a los fines de escoger candidatos a cargos de elección popular.
Era la primera vez en toda la historia política electoral de nuestro país en que se escogía un mecanismo de selección de candidatos de esa naturaleza. Pero, en adición a esa novedad, se encontraba el hecho de que también, por vez primera, se utilizaba un sistema de votación electrónico o automatizado, en sustitución del tradicional uso de las papeletas electorales que se depositan en las urnas.
Como consecuencia de esa realidad, había grandes expectativas e ilusión en el país respecto de sus resultados. Al fin y al cabo, parecía como un nuevo paso hacia un proceso de modernización electoral.
Pero, como era algo enteramente nuevo, la Junta Central Electoral, al aprobar la aplicación del voto automatizado, en reunión realizada el 31 de enero de este año, 2019, sostuvo que sería “puesta en práctica como proyecto piloto… y que a partir de sus resultados podrá sustentarse en las venideras elecciones del año 2020”.
Pero, en realidad, las elecciones primarias simultáneas del pasado 6 de octubre adolecieron de notables vulnerabilidades, inocultables deficiencias y sensibles irregularidades, que afectaron la integridad del proceso electoral.



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