Por Félix Betances…Opinión.
Lo ocurrido en Barahona a periodistas y comunicadores
durante el encuentro que sostuvo el Presidente Abinader con autoridades y políticos
en su reciente visita evaluativa de los daños causados por la Tormenta Melissa,
da pie a la siguiente reflexión:
No es la primera vez que ocurre un hecho como el que aconteció,
en el cual, la seguridad y el protocolo alrededor del mandatario, saca del salón
a periodistas y trabajadores de la prensa como si no les importara su trabajo.
Todo parece indicar que a ellos (los del gobierno), no les interesa ni mucho menos les hace falta que periodistas que no sean de la capital, cubran la fuente de informaciones donde se encuentra el Presidente y una prueba fehaciente de eso es, que traen su batería periodística desde Santo Domingo.
Algunos han querido hacer justificaciones que a todas luces, carecen
de cabellera, además de orejas, ya que no hay forma alguna de justificar la
afrenta, el irrespeto y el desdén.
Según lo que se ha dicho, la señora Gobernadora invitó a los periodistas
para que estén en el Salón, en el cual recibirían al Presidente, tomaran fotos
a su llegada y se retiraran. Resulta cuesta arriba pensar que un periodista o
comunicador haga el sacrificio de ir a una actividad como esa, simplemente a
tomar una foto, cosa que no cabe ni en la cabeza de un caballo.
Ahora bien, si el acuerdo entre la Gobernadora y los
periodistas fue tal y como sucedieron los hechos y que alguien ha justificado,
hay que colegir que los “comunicadores de Barahona, no se respetan y se ponen
de relajo de cualquiera en situaciones tan delicadas como esa, donde sufrieron
una gran decepción.
Si por el contrario, se les invitó para que cubran el evento pura y simplemente,
sin ninguna otra condición; entonces
fueron irrespetados por quienes no coordinaron debidamente con el equipo de
protocolo y seguridad del mandatario, cosa que es inadmisible, conociendo su
rigurosidad.
Simplemente hay que preguntarse: ¿Fueron irrespetados o se
pusieron de relajo?.



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