Por: Félix Betances.
Ha llamado la atención a muchos católicos que han quedado
boquiabiertos, al igual que otros que
aun sin ser católicos, han reaccionado sorprendidos, la radical expresión del
Papa León XIV, aunque esta no es más que una ratificación de lo expresado por
su antecesor el Papa Francisco, quien antes había hablado en términos iguales,
aunque fue pasado por alto por muchos.
Al entrar en materia, veamos los siguientes datos:
¿Cuándo se empezó a adorar a la Virgen María?
Hacia el año 380 se instituyó la primera festividad mariana,
denominada indistintamente «Memoria de la Madre de Dios», «Fiesta de la
Santísima Virgen», o «Fiesta de la gloriosa Madre».
¿Cómo nace la devoción a la Virgen María?
El culto y la devoción a la Virgen es muy antiguo en la
Iglesia. Surge de la realidad de su maternidad divina y del papel que Cristo le
reservó en la economía salvífica. La Virgen es Madre de Dios, Theotokos, y
Madre nuestra. En este sentido el culto mariano, ha tenido siempre una clara
connotación cristológica
San Lucas 1:46-55 RVC - Bible.com. (Consulta de Google).
Según se observa, la Adoración, exaltación y veneración a la Virgen
María, data del Siglo IV a partir del cual la Iglesia Católica establece la
forma de como rendirle tributos además de generar los ritos y la forma de
alabanza que incluyen rezos, cantos y otras manifestaciones (El Avemaría) por
ejemplo y otras oraciones.
Pudiera verse como una frustración o un desconcierto para
muchos, el hecho de que a 1,675 años de haber la iglesia enseñado a sus
feligreses a adorar, a querer y a amar a ese (Símbolo de la fe católica, hoy
día, aparezca desmitificándola y estableciendo que la misma, no tiene poder
corredentor ni mucho menos intercesor ante Dios.
Cabe preguntarse: Si la Iglesia conocía eso, por qué aupó y alimentó
esa aberración por tantos siglos?
¿No significaría esto una debacle en la fe de millones de
creyentes, que dentro de la iglesia desarrollaron sus creencias y cifraron sus
esperanzas, sustentadas en la intercesión y la misericordia de la “Santa Madre”,
como se les enseñó a llamarle?.
Por último preguntar: ¿Qué pasará con la corriente de los
Marianos y qué va a ocurrir con los altares y los rezos a María, a partir de
ahora o hará la Iglesia una reingeniería de la fe en sus feligreses usando la
frase popular que expresa: -“donde dice digo, es Diego que dice?.
Sería bueno saber.-



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