Por: Leonel Peña (Tomado de su cuenta de facebook)
—Álvaro Arvelo hijo ("Alvarito") y Santiago Matías
("Alofoke")son dos de las figuras más polarizantes y controversiales
en la historia de la radio y los medios de comunicación en la República
Dominicana. frecuentemente contrastados por sus estilos ofensivos ampliamente
cuestionados por la opinión pública.
Alvaro Arvelo hijo, quizás sin proponérselo, dejó —antes de
morir— un bochornoso legado a la República Dominicana: imponer en todo el país
su estilo grosero, lleno de malas palabras y obscenidades con doble sentido. En
todos los pueblos del país surgió un “alvarito” repitiendo sus cochinadas y
barbaridades en los medios de comunicación.
Además, obligó a que los padres tuvieran que bajarle el volumen a sus radios o cambiar de emisora cuando, por las mañanas, se disponían a llevar a sus hijos a la escuela, para que estos no escucharan las procacidades y palabrotas que él decía desde los micrófonos de La Z, en el programa El Gobierno de la Mañana.
Llegué a pensar que, con su fallecimiento, esas groserías en los medios dominicanos habían terminado y que nadie las superaría. Pero me equivoqué: hoy tenemos a don Alofoke, quien en tiempo récord, tristemente, lo ha superado y por mucho.
El señor Matias ha logrado que la mayoría de nuestros niños,
adolescentes y personas de todas las edades y géneros repitan al hablar “el
modelo Alofoke”, con un nuevo estilo y códigos de expresión que incluyen sus
tres o cuatro palabrotas favoritas: “MMG”, “S… tu madre”, “R… tu madre” y
“MMÑ”, entre muchas otras que en República Dominicana todos conocen y que
muchos han sumado a su procaz vocabulario.
Lo preocupante, vergonzoso y cuestionable es que las
autoridades llamadas a impedir que esto se convierta en norma y costumbre en
nuestro país no hacen nada. Llegan al extremo de sumarse al relajo, mirar hacia
otro lado e incluso visitar a esos vulgares y patrocinarlos.
Vulgaridades y palabras que solo se escuchaban en podridos
antro de perdición y prostíbulos, hoy, en República Dominicana, se escuchan
deteniéndose en cualquier lugar donde haya varias personas: en vehículos
públicos, áreas comunes… y ni hablar si se entra a los medios públicos y a las
redes sociales. 👎




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