El uso de cigarrillos electrónicos, a través de los cuales se puede inhalar sustancias que contienen nicotina, marihuana líquida y otros componentes cancerígenos, se ha convertido en un peligro de enfermedad y muerte para la población adolescente y adulta de la República Dominicana.
Asimismo, el peligro alarma a los médicos que trabajan en el hospital San Lorenzo de Los Mina, debido a que hasta niños están usando hookah sin ningún control en la zona, esto aporta una cantidad exhorbitante de humo que afecta los pulmones. La advertencia corresponde a las sociedades de Neumología y Cirugía de Tórax y la Sociedad de Pediatras Neumólogos, cuyos miembros están alarmados por el problema, sin que el Ministerio de Salud Pública haya sido capaz de pronunciarse al respecto.
Los neumólogos Ivelisse Acosta, Alfredo Matos, Rosanna Pérez y el pediatra neumólogo Miguel Ángel Valdez se refirieron al tema al coincidir en que ahora la industria del tabaco se está reinventando y fabricando dispositivos atractivos a la población joven y adolescente, para que en un futuro sean los nuevos enfermos. “Exhortamos a las autoridades a tomar medidas que contribuyan a evitar mayores daños en nuestros jóvenes, que ingenua e irresponsablemente consumen este tipo de productos”, insistieron en visita a Hoy.
Los dispositivos no están dirigidos a la población de fumadores exclusivamente, por lo atractivos que son, van dirigidos a los jóvenes, ellos entran por el cigarrillo electrónico, pero terminan fumando todo, coinciden los expertos.
Alarmante En el caso particular de los pediatras neumólogos de la maternidad San Lorenzo, dicen que con cada vez más frecuencia llegan hasta niños con problemas respiratorios porque han inhalado humo a través de hookah, dijo el doctor Valdez. “Todos en Santo Domingo Este saben que en la avenida Venezuela prolifera el consumo de hookah y que hasta menores tienen acceso a dispositivos electrónicos”, dijo Valdez. El médico tiene práctica clínica en el sector público y en el privado y ve pacientes en estado calamitoso.
Insiste en que si se hiciera una auditoría en los barrios periféricos de Santo Domingo Este, se podría comprobar que hay familias enteras que fuman y consumen hookah. “He visto niños de diez y once años afectados por eso”, dijo.



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