Tras casi seis décadas de papel, tinta, rugido de rotativas y un compromiso inquebrantable con las causas más nobles del pueblo dominicano, El Nacional cierra hoy un capítulo histórico al cesar la circulación de su emblemática edición impresa.
Sin embargo, este paso no marca un final, sino la evolución definitiva hacia el ecosistema digital, desde donde promete mantener intacto el ADN que lo convirtió en "la voz de todos".
La Redacción despide el papel, pero abraza el futuro digital con la misma vocación de servicio que ha guiado su trayectoria por casi 60 años y que convirtió a este periódico en la voz de todos.
La Redacción despide el papel, pero abraza el futuro digital con la misma vocación de servicio que ha guiado su trayectoria por casi 60 años y que convirtió a este periódico en la voz de todos.El Nacional
Fundado el 11 de septiembre de 1966 por el doctor Rafael Molina Morillo, en una época de profundas convulsiones políticas y sociales, el emblemático vespertino se consagró como el gran contrapeso democrático del país.
En 1979 el empresario José Luis Corripio Estrada (Pepín) compró la participación mayoritaria del medio.
Hoy, la Redacción despide el papel, pero abraza el futuro digital con la misma vocación de servicio que ha guiado su trayectoria por casi 60 años.
Este medio se convirtió en la tribuna de los olvidados. Desde sus primeras páginas, El Nacional se distinguió por ser un faro de pluralidad en momentos donde la libre expresión enfrentaba severas cortapisas. Mientras otros espacios guardaban silencio, este diario abrió sus páginas a todas las corrientes ideológicas de la sociedad, consolidándose como una auténtica tribuna abierta.
Es el eco de los marginados, este periódico se convirtió en el canal natural para las denuncias, carencias y aspiraciones de los sectores sociales tradicionalmente olvidados por el poder.
Igualmente, es un instrumento de pluralismo sin matices: En su seno convivieron y debatieron todas las voces de la vida nacional, garantizando un equilibrio informativo que fortaleció la democracia dominicana.
El Nacional impreso no solo informaba; acogía el sentir de la calle. Era el periódico donde las comunidades encontraban la atención que las instituciones les negaban.
Mutación digital
El Nacional digital tendrá los mismos principios y un nuevo formato.
La transición exclusiva al formato digital responde a las demandas de los nuevos tiempos y a los hábitos de consumo de la información, pero la dirección del medio, representada por Bolívar Díaz Gómez es categórica: la esencia no cambia.
El Nacional, ahora transformado en una plataforma netamente digital, continuará representando los intereses de la gran mayoría de los dominicanos. El compromiso con la verdad, la fiscalización del poder y la defensa de los derechos ciudadanos migran intactos a la web.
Los pilares se mantendrán rigurosamente vigentes, espacio para el debate y seguirá siendo la plaza pública virtual en la cual se manifestarán las más diversas opiniones de la vida nacional.
Rigor e investigación
Se mantendrá la firme apuesta por el periodismo de fondo, presentando las investigaciones históricas, políticas y de índole social que han sentado precedentes en el debate intelectual y periodístico del país.
Cercanía comunitaria
La vocación de servicio que acumuló durante casi 60 años de vigencia impresa se proyectará ahora con la inmediatez y el alcance global que permite la tecnología.
Fundación
El Nacional fue fundado el 11 de septiembre de 1966, en medio de un clima de intensa polarización política, persecución a la disidencia y una fuerte intolerancia oficial hacia las voces críticas.
Directores
Freddy Gatón Arce (1966 - 1974) fue el director fundador y estableció la línea editorial del medio. Luego siguió Rafael Molina Morillo (1974 - 1979). Continuó Mario Álvarez Dugan (1979-1988). El cuarto director lo fue Radhamés V. Gómez Pepín (1988- 2015). Dirigió el diario hasta su fallecimiento en el 2015. Bolívar Díaz Gómez es desde 2016 director de la edición impresa y asumió el cargo tras fungir como subdirector durante 27 años.
La despedida de la edición impresa genera una inevitable nostalgia en las calles, los quioscos y los archivos del periodismo nacional. No obstante, la transformación asegura la supervivencia de un estilo de hacer periodismo que es patrimonio de la sociedad dominicana.
El Nacional deja atrás el formato físico, pero su espíritu
combativo, su pluralidad y su mirada analítica de la historia reciente y actual
se mantienen tan vivos como el primer día. La voz de todos no se apaga; simplemente
cambia de soporte para seguir contando, con la misma valentía, la historia de
la República Dominicana.


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